
La película se llama, en su sueco original,
Låt den rätte komma in, que en criollo viene siendo: Deja Entrar al Correcto, pero en los cines de aquí se econtrará con el nombre de Criatura Nocturna, una traducción que, para manetenr la línea, no tiene nada de ingenio.
Está ahora mismo en cartelera. De hecho, acabo de llegar del cine, de verla, y espero que aprecien, atorrantes, que hay que estar, solo en casa, pasadas las 12 de la noche, escribiendo una reseña sobre una película de vampiros que se acaba de ver.
Vamos a los datos técnicos: el director se llama Tomas Alfredson (nombre sencillo para un sueco ¿no?), y el guión de la película está basado en la novela del mismno nombre que escribió Jonhn Ajvide Lindqvist (este sí suena sueco). De hecho, fue el mismo
Lindqvist el que hizo la adaptación para el guión de cine. Los jovencísimos protagonistas son
Kare Hedebrant y
Lina Leandersson y hay que ver lo que se bancan estos pibes en este peliculón.
¿Y De Qué Se Trata?
Oskar (
Hedebrant) es un pibe de doce años, muy rubio, hermoso y callado, que es acosado en la escuela por un grupo de compañeros pesados e idiotas.
Oskar sueña y ensaya ser lo suficientemente valiente como para enfrentar a sus compañeros, defenderse y acaso clavarles el cuchillo que tiene guardado bajo el colchón. Una noche llegan unos vecinos nuevos al edificio: son un señor mayor y su ¿hija?, una nena de más o menos la edad de
Oskar, y tan callada como él. De a poco lo vamos sospechando, algo raro pasa: la nena solo sale de noche y su ¿papá? se dedica a despenar giles para sacarles la sangre y llevársela en un bidón a la casa. Inevitablemente
Eli (la nena:
Lina Leandersson) y
Oskar empiezan a hacerse amigos cada noche, en el patio del edificio donde viven. Los dos están muy solos y son despreciados por el resto.
¿Otra de Vampiros Adolescentes?
No nos engañemos: esta película no es ni pretende ser una especie de respuesta al bodrio cocacolero de
Crepúsculo, que además está basado en una novela escrita por una mina que confiesa ni siquiera haber leído el
Drácula de
Bram Stoker "
porque le da mucha impresión y su religión no se lo permite". De un corte mucho (muuucho) más dramático y serio, esta película es un retrato muy crudo de lo que significa ser distinto en una edad tan chota como es la preadolescencia, aún viviendo en un país como
Suecia, donde se supone que hay un bienestar comercial que - ya lo vamos viendo - no garantiza el bienestar de las personas.
Eli es un vampiro, pero más que un depredador chupa sangre es un animalito asustado de su propia naturaleza y de la sociedad que se le viene encima con estacas, palos y antorchas. Por otro lado
Oskar, siendo abusado de forma muy violenta en la escuela por sus compañeros, ya tiene un cuchillo preparado para convertirse en un asesino serial si no lo atajan a tiempo.
Como vemos, la cuestión vampírica no es el centro de la historia, si no que es apenas un recurso, una herramienta para subrayar los aspectos oscuros de una sociedad que pareciera estar en la cúspide de la civilización, pero que aún tiene las patas en el barro. No faltan las referencias a los casos de secuestro y abuso infantil en el norte de Europa, de los que tuvimos noticias no hace mucho tiempo.

Por otra parte, amiguitos, aunque se trata de una película de vampiros y haya un dosis generosa de sangre, no hay ni un colmillo y casi ningún efecto especial. Esta película, como las buenas películas, se sostiene y brilla por la historia misma y por la actuación de estos dos pibes que, lo repito, hay que ver lo que se bancan. Por otro lado, este montón de huesos no sabe nada de técnica, pero me imagino que filmar de noche en la nieve, y lograr esa iluminación tan particular (donde no es de noche, ni de día) no debe ser moco de pavo.

Resumiendo: No es una película de terror, no es una película de vampiros adolescentes, no es una historia romántica. Es un flor de drama, serio, crudo y hecho con muchísima sensibilidad. No se les ocurra llevar a los pibes, ojo, que es bien de adultos.
Eso es todo amiguitos. ¡Que duerman bien!